Erase una vez, Emilia dos y Pepe no fue siquiera una. Será que no tomó nada todavía, quién sabe (según lo qué comentan, es una persona muy oscura, oscura de dedos, con malos hábitos, calzones y peinado raros).
Su casa, cómo lo es la de Erase, de Emilia y del abuelo, también es una zapatería los Lunes qué caen 6. Los Martes 12 es Club del vino, los Domingos 4 es una sucursal de Aerolíneas, los Domingos 9 es un galpón del ejercito, los Domingos 3 es una rotisería, los Jueves 18 es la casa de Ricardo Darín y los Jueves 27 es un salón de fiestas, cómo hoy.
- ¡Pepe!
- ¿Qué...?
- ¡Marche una torta con velita pa' la mesa numero tré!
¡¡¡Bravo!!!
(muchísimos los ruidos de aplauso impresionante, luego de los cánticos en cuestión)
- ¡¡Pepe!!
- ¡¿Qué?!
- Apagá la lú pa' que soplen la velita, hermano, dale-apurá.
- Ni en pedo
- Decile a la Emilia entonce', hermano, dale, dale (carajo-mierda).
Felí-felí-en tu día-amiguito que...
(qué bárbaro cómo los ruidos de aplausos impresionantes interrumpen los cánticos en cuestión)
- ¡¡¡Pepe!!!
- ¡¡Cómo rompés las pelotas, papá!! ¿Quí queré?
- Prendé la lú.
- ¡¡Cómo rompés las pelotas, papá!! ¿Quí queré?
- Prendé la lú.
Los Viernes que caen 28, es una casa desordenada con resabios de fiesta y entre los allí presentes tratan de limpiar durante la tarde mientras Erase, Pepe y Enzo Francescolli siguen de farra en el cabarulo de a la vuelta. Lo de siempre, Emilia y el abuelo Héctor Miguel quejándose de todo, con razón, claro.


4 comentarios:
JAJAJAAAA!!! muy bueno, señor. Qué colorido relato.
Saludos!
Gracias, Erica. Me alegra saber que hay días en tu risa.
Cordialmente,
un chabón.
Vengo desde el blog de Manu,
Atraída por su música, que por cierto es muuuuy muy bonita...
Saludos!
jaja .. pintoresco.
Saludos.
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