domingo 27 de diciembre de 2009

Cuentito de Jueves 27 de Septiembre

4 comentarios
Erase, una vez fue al baño. Por fin, no aguantaba más el pobre. Cómo de costumbre eligió el mismo baño que prefieren su hermano y su sobrina porque el del fondo es muy chiquito y a veces incomoda sacar el papel higiénico y ni hablar de lavarse los dientes, unos cuantos-pocos miembros de toda la familia no lo ven cómo tarea imposible, cómo el abuelo Héctor Miguel. Pero para él es todo fácil, según papá, con guita cualquiera es Gardel, Le Pera, Porcel, Carlos V, el Papa, Pelé y Maradona juntos. Hay que arreglárselas sin un cobre, "ahí te quiero ver" diría.
Erase una vez, Emilia dos y Pepe no fue siquiera una. Será que no tomó nada todavía, quién sabe (según lo qué comentan, es una persona muy oscura, oscura de dedos, con malos hábitos, calzones y peinado raros).
Su casa, cómo lo es la de Erase, de Emilia y del abuelo, también es una zapatería los Lunes qué caen 6. Los Martes 12 es Club del vino, los Domingos 4 es una sucursal de Aerolíneas, los Domingos 9 es un galpón del ejercito, los Domingos 3 es una rotisería, los Jueves 18 es la casa de Ricardo Darín y los Jueves 27 es un salón de fiestas, cómo hoy.

- ¡Pepe!
- ¿Qué...?
- ¡Marche una torta con velita pa' la mesa numero tré!

¡¡¡Bravo!!!
(muchísimos los ruidos de aplauso impresionante, luego de los cánticos en cuestión)

- ¡¡Pepe!!
- ¡¿Qué?!
- Apagá la lú pa' que soplen la velita, hermano, dale-apurá.
- Ni en pedo
- Decile a la Emilia entonce', hermano, dale, dale (carajo-mierda).

Felí-felí-en tu día-amiguito que...
(qué bárbaro cómo los ruidos de aplausos impresionantes interrumpen los cánticos en cuestión)
- ¡¡¡Pepe!!!
- ¡¡Cómo rompés las pelotas, papá!! ¿Quí queré?
- Prendé la lú.

Los Viernes que caen 28, es una casa desordenada con resabios de fiesta y entre los allí presentes tratan de limpiar durante la tarde mientras Erase, Pepe y Enzo Francescolli siguen de farra en el cabarulo de a la vuelta. Lo de siempre, Emilia y el abuelo Héctor Miguel quejándose de todo, con razón, claro.

domingo 6 de diciembre de 2009

Los jóvenes y las modas

3 comentarios
Extendiendo brevemente lo expuesto con inmediata anterioridad, me veo obligado a adentrarme en un análisis poco exhaustivo pero no menos notable, ni felíz, de algunas de las tendencias constantes -relevantes y a la vista- en la juventud de los tiempos que corren ó que van en moto. Es entendible que los seres humanos lamentablemente tengamos la imperiosa necesidad de formar parte; de pertenecer e inclusive de ser alguien importante dentro de ello, llamemos esto noción de grupo y estrategia. Desde pequeños nos vamos amoldando a ésta cualidad congénita que a veces nos embarra y lo único que buscamos por momentos es tener algo que ver con algo o alguien, avergonzándonos así de nuestra propia identidad (imagen prematura si se quiere) por no ser aceptados total o parcialmente en mucho de los casos, tal vez por alguna temprana exclusión grupal como no ser titular del equipo de fútbol de los pibes del barrio o la escuela (de ser varón y heterosexual, claro), ó que algunas amiguitas del primario no la hayan invitado a usted, señora, a su fiestita de pijamas en casa de mami divorciada porqué usaba anteojos, le decían Fifi, la pecosa y el guardapolvo le quedaba muy largo.
Claro está que muchos de estos elementos, circunstancias, hechos pasados de infantes mocosos que escapan de la ducha a diario, puedan trastornar ciertas facetas en nuestra personalidad y resulten en actos posteriores no enmendables desarrollados por la estrategia de ocasión y, por supuesto que esto nos deja en la vereda ciertamente adecuada (sin barrer), y la perfecta invitación para entender a nuestros jóvenes adolescentes de entre doce años y... bueno, jóvenes al fin.

Podemos entonces distinguir, a simple vista sin hacer la vista gorda, varios grupos característicos dentro de nuestro lugar geográfico y dicho esto pasaré a mencionarlos con cautela y objetividad, con una breve descripción de cada uno para que usted los reconozca caminando por la calle -la vereda nunca, ché- de día, tarde o noche y se ría para bien, llore para mal ó reaccione usted como mejor le venga la suelta gana en dicho momento. Salud.

el Rolinga
Dícese de todo aquel que tiene su flequillo-sonrisa-pantalón-calzado mal puestos y mal cortados por él mismo y escucha todo tipo de rock barrial, pero claro que tienen poco claro no saber en absoluto quienes son los Rolling Stones. Hablan en una jerga poco entendible y muy de moda entre sus congéneres, bailan todo tipo de música de la misma forma, agitando levemente los codos y antebrazos mientras mueren de placer por las dos únicas bebidas que los hidrata: la cerveza más barata y algún vino de caja de vez en cuando, más bien.
Grandes ventajas culturales que resaltan a estos individuos por sobre el resto y por eso los he ubicado en primer lugar: leen a Sábato, a Sartre y van al Museo de Arte Moderno una vez por semana.

el Cumbiero
Seres vivos aunque no lo parezcan. Visten cómo visten los norte-americanos del gangsta-rap, fuman lo que fuman los gringos del gangsta-rap y hacen lo que hacen los yankees del gangsta-rap pero con cumbia villera de fondo. También proclaman con vehemencia la soberanía ecuatoriana de las Islas Malvinas. Grupos musicales relevantes de alta demanda en este grupo social por ser bilingües, además de músicas de bailanta tropical: Soda Stereo, Peter Gabriel, Keith Jarrett, Charles Mingus Quintet, Soledad Pastorutti, entre otros.

el Emo
Háblese de todo ser humano adolescente de gran sensibilidad por casi todo, o todo. Pueden conmoverse escuchando Wagner, Piazzolla, heavy-metal ó cuarteto de la Mona en vivo. El emo es fácilmente reconocible por su sobria y oscura apariencia y maquillaje. Ellos tienen sus sentidos totalmente exacerbados para menos -poco y bien revueltos cómo sus hormonas- y esto les permite dormir bajo el agua, deprimirse mientras son prendidos fuego, intuir la belleza contemporánea de la sinfonía n#1 de Samuel Barber, lo asombroso de una medialuna mordida en la punta por algún médico veterinario amigo y que sea esto tan maravilloso como mirar un calzoncillo gris secándose en algún tendedero de Villa Urquiza un Jueves a la tarde cuando una vieja le comenta a su vecina chota que tiene cinco nietos enormes y uno se llama Alfonso y le dicen Cacho porque toca el piano mientras se come un pebete de jamón y queso. Clarísimo.
Una frase distinguida de un miembro del grupo: "Beethoven y Coltrane fueron emos".

el Flogger
Pasan sus mañanas debatiendo con sus profesores en horas de clase sobre la teoría, pros y contras del libre comercio entre los países desarrollados y los del subdesarrollo (algunos objetan el fin de la institución nacional e independiente de cada nación, tal y cuál hemos de conocer, debido al surgimiento abusivo y de empuje monetario de las corporaciones multi-nacionales y los intereses globales que esto genera, en lugar que simples banderas de representación), pero también muestran su lado normal y popular. Almuerzan a las 21.oo hs, se peinan cómo Polino, hablan cómo Polino, se visten cómo Polino y comparten fotografías de Polinos con muchos otros Polinos en sus respectivos fotologs (término anglosajón para referirse a un sitio pintoresco, pobretón, dónde usted puede optar por exponer siete fotografías y comentar algo respecto de ellas y de ahí el nombre de dicha tribu urbana, claro). Es decir que a diferencia del resto de los grupos de moda mencionados anteriormente, salvando por sus conocimientos de política y comercio exterior, estos no cuentan con ninguna virtud, si queremos y nos lo apetece, todos seríamos floggers. Tengo un amigo peluquero y a su prima para comenzar, no se usted.


Sí usted como lector está aún más perdido que el escribiente ante estas modas en particular, sugiérole las formas para comprender e interrelacionarse con adolescentes en el Capítulo segundo del Manual básico para el turista en este mismo sitio.